The only think I know

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Escrita por el 23 de febrero de 2010. En General.

Atención: Sí eres un jugón de pura cepa es mejor que no leas ni veas la siguiente entrada.

Ese es el título de este “documental animado” basado en la vida de una persona que, por culpa de los videojuegos, perdió todo lo que realmente “valía la pena.”


El autor comenta que toda su vida se ha ido al garete por su obsesión a los videojuegos: se ha divorciado, se ha vuelto en un sujeto gordo e ignorante; por culpa de los videojuegos se “ha perdido” de los mejores momentos de su vida –venga no me jodas– y para colmo advierte a todos, con su experiencia, que se alejen de ellos, “ya que no encontraran amigos sentados frente al televisor” y “habrán malgastado sus vidas”, “llegará a un punto donde, nuestro hobby, no nos servirá de nada, no encontraremos un trabajo por ser un buen jugador, no impresionaremos a las chicas por tener la mayor cantidad de puntos en nuestro Gametarg, etc”.

Esta claro que nadie se pasa la vida jugando, todo el mundo divide su tiempo en lo que mejor les parece, pero de eso a decir que jugar a videojuegos te privarán de muchas experiencias en la vida… Puede que todo esto sea una campaña para desprestigiar al mundillo pero ya que estamos, yo podría decir que nos juguemos a ningún deporte porque tendremos que entrenar cada día para jugar el fin de semana y todo eso es tiempo perdido que podríamos haber pasado con nuestra familia, al fin y al cabo los deportes siguen siendo un hobby porque a nadie le pagan por practicarlo (excepto a los deportista profesionales pero no hacia falta aclararlo).

Mi único consejo es: juega, juega y juega, los videojuegos nos brindan experiencias que jamás podríamos experimentar en la vida real, por ejemplo, cuando eres pequeño y no puedes conducir tienes los simuladores de coches, de esta manera sabrás, cuando llegue el momento, como se comporta un coche de verdad o jugar un Call of Duty siempre será mejor que ir a la guerra, y sin los videojuegos jamás sabrías que se siente recibir una ráfaga de fuego, aunque lógicamente se pierde mucha emoción si lo comparas con la vida real pero a quién le interesa experimentar la crueldad de una guerra en persona.

Por mi parte seguiré jugando durante mi tiempo libre, teniendo en cuenta al mundo que me rodea, no voy a descuidar una cosa por otra, para perder a tu esposa y volverte un gordo solitario hace falta ser muy imbécil, la culpa no es de los videojuegos, la culpa es de las personas que viven y piensan que la vida es fácil y no quieren salir de su burbuja y para no admitir sus errores buscan a quién culpar y cuando no son las armas las culpables, son los videojuego. He dicho.

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