Ya lo habéis leído, durante el año pasado nos hemos gastado más dinero en videojuegos que en música, películas e ir al cine, ¡1.500 millones de euros! que se dice pronto, y eso sin contar la piratería.

No hay duda de que es la industria del ocio del momento. Sin embargo, algo falla. Esa potencia económica no termina de representarse en los medios de comunicación social y entre ellos, y por excelencia, la televisión.

No hay duda de que es el medio más adecuado para poder mostrar y explicar el mundo de los videojuegos. Entonces porque no se aprovecha esta capacidad. Porque la presencia de este ocio en la televisión es testimonial. Si es cierto que todo el mundo ha visto anuncios de videojuegos, y cada vez más, y también habrá podido observar como cada vez más los “telediarios” incluyen informaciones sobre videojuegos.

Pero esto es sólo una consecuencia de su pujanza económica. Vamos, el dinero que se pueden permitir gastar en autopromoción, bien sea mediante publirreportajes, la tradicional publicidad u organizando eventos a los que invitar a los medios. Pero falta algo más, esa importancia social que queda muda en los medios.

Todos conocemos programas de televisión sobre música; a quien no le suena el nombre de Música si, o espacios sobre cine; Cartelera o Días de cine. ¿Pero qué pasa con los videojuegos? O mejor dicho ¿qué pasa con los medios? Es que no se dan cuenta de que la gente juega, de que por la calle, no solo se comenta el partido del sábado, la pelí del fin de semana si no que también se habla del último juego que me pille, del enemigo final que no supero, del nuevo título que espero.

Pues parecen que no se enteran. No será por posibles espectadores interesados en contenidos sobre videojuegos. Ya más de ocho millones de españoles. Antes, uno siempre podía pensar en que estábamos hablando de un sector, el de los videojuegos, pequeño, incapaz de responder con publicidad a un espacio dedicado a este campo.

Pero a estas alturas uno ya no sabe que pensar. Incluso, a veces, parece que vamos hacia atrás como los cangrejos. Una vez tuvimos Bit a Bit, un programa adecuado y a un buen horario. Luego en Telecinco, hace unos años, hubo otro programa. Eso sí, a la una y media de la mañana, vamos como Redes en La Dos, que parece que no quieren que se vea. Y ahora que tenemos… nada de nada.

Bueno miento, en las televisiones locales siempre han existido programas de videojuegos. A pesar de los pocos recursos que disponen estas cadenas hacen unos contenidos a su altura. Al menos no se dejan influenciar en sus críticas por duras que sean, si no que se lo digan al 0 que obtuvo Endless Ocean

En fin, que nos quejábamos de Hobby Consolas. Lo peor es que la cosa no termina aquí, con los videojuegos existe una especie de amor odio. Un día son un gran invento, como cuando se anuncia un nuevo título en un conocido “informativo”, y lo pongo con mayúscula porque anunciar conlleva dinero, y esto los saben muy bien las televisiones.

Y al día siguiente son todo lo contrario como cuando aparece una polémica por la violencia en los juegos, os suena el caso GTA, hasta una película americana se permitía el lujo de criticar el juego mostrando su peculiar versión del juego. Y es que toda protección de los menores es poca, pero dentro de unos límites.

Aunque no sé para que esta el código PEGI, como esas campañas anti-videojuegos que cada cierto tiempo nos toca vivir, para que luego cada viernes te anuncien en los “informativos” las últimas novedades de cine, como Hostel 2 o Halloween: El Comienzo.

Y es que la pela es la pela. Cuando haya un programa de videojuegos en televisión consolidado. Ese día, esa cadena, no hablará mal de los videojuegos. No entenderemos muchas cosas, pero en el fondo todo es muy simple.