Una situación idéntica es lo que ha ocurrido en las inmediaciones de la gran multinacional Microsoft, creadora de la consola de nueva generación Xbox360. El tema es que hace poco, salió a la luz que Microsoft sabía que el 68% de las consolas creadas eran defectuosas con, entre otros, el temible problema de las tres luces rojas, y eso, lo dijo Robert Delaware.

Delaware al parecer mantenía un contrato de confidencialidad con Microsoft, como suele ser habitual en los empleados de empresas grandes con proyectos similares en los que hay que mantener la confidencialidad. Delaware infringió los términos en una entrevista y lo han despedido automáticamente.

Ahora, Robert ha comunicado que está estudiando tomar medidas legales al respecto, y ha afirmado no sentirse arrepentido. Aunque creo que ya de poco servirá…