Pocas han sido las compañías nacionales que hayan aportado algo al mundo de los videojuegos en comparación con las grandes desarrolladoras de otros países. Con un gran comienzo en la industria, las iniciativas españolas fueron desapareciendo con el tiempo. Hoy recordaremos el camino labrado por los Bit Managers, un grupo catalán íntimamente ligado a Game Boy.

Comenzó sus inicios allá por el año 1988 haciéndose llamar New Frontier, nombre que se cambiaron al año siguiente. Su primer título fue Time Out lanzado para la mítica Spectrum. Un juego que nos proponía viajar en el tiempo a la vez que combatíamos a nuestros enemigos. Como hemos dicho fue el primer juego de este grupo español, y al parecer no salió tan bien como se podría esperar. Las críticas, un 6 en el séptimo número de Micromanía, que por aquella época apenas acababa de nacer.

Las quejas entorno al título eran que, a pesar de tener buenos gráficos, se quedaba sólo en un intento de un gran título, fallaba la jugabilidad. El sistema de jueoo implementado era algo desconocido, en el título no existía la posibilidad de saltar y la única formar de esquivar las balas enemigas era agachándose.

A esta primera toma de contacto le siguieron otras, la mayoría de ellas centradas en el mundo deportivo. Así nacieron Magic Johnson Basketball también para Spectrum, u Hostages, título en donde New Frontier comienza una fructífera relación con Infogrames, actualmente conocida como Atari, que durará más de una década.

A pesar de los avances en la creación de títulos exitosos New Frontier no alcanzará la fama por la que se les recuerda hasta que programen sus primeros juegos en consolas Nintendo. Creando un estilo reconocible: grandes juegos de plataformas con salto ajustados y gran dificultad que llegaban traducidos a nuestro idioma. Pero no fue un camino fácil y no todo se pudo hacer desde el principio fue la experiencia quien fue proveyendo a estas mentes creativas españolas.

En 1991 la empresa dejaba definitivamente de hacer juegos para Spectrum. Los primeros años de la década de los noventa es un periodo de cambio, han aparecido en el horizonte consolas de nueva generación y hay que abandonar a las anteriores para adaptarse a estas. La tecnología cambia y cada vez el mercado crece más, lo que supone mayor competencia. Hay que hacer juegos  mejores, más divertidos y que muestren cosas nunca vistas antes.

En estos años New Frontier cambia de nombre y se hacen llamar Bit Managers, un nombre para el recuerdo. Los tiempos cambian pero la desarrolladora española tiene que ir creando pequeños juegos antes de pasar a las consolas más actuales del mercado. Sus primeros juegos para una consola de Nintendo serían Pop Up y el clásico Bomb Jack para Game Boy en 1992. A los que les seguirían las versiones de NES y Gameboy de Astérix, es aquí donde se empiezan a dejar ver las señas de identidad del grupo catalán. Plataformas muy adictivos, difíciles y con buenos gráficos, es el año 1993.

El éxito es inmediato y no se hacen esperar nuevos juegos en colaboración con Infogrames. Al año siguiente aparece la primera versión de Los Pitufos para Gameboy, NES y Master System. En 1995 llegará Aterix y Obélix para Game Boy y Super Nintendo, en esta ocasión será bajo la fórmula de los beat`em up y del humor. La relación entre los Bit Managers y su afición por traer al mundo de los videojuegos personajes del cómic se consolida y no ha hecho nada más que empezar.

Más tarde llegaría Tintín en el Tíbet para Game Boy y Game Gear, la variedad de situaciones en la que nos ponen los programadores españoles se encuentra en su apogeo, hay retos marca de la casa, como buscar un tronco que nos sirva de taburete y nos permita saltar hasta lugares donde antes no llegábamos, o tener que buscar hierba para poner un cebo  a un jack, una <vaca tibetana>, para que se aparte del camino que debemos seguir.

Novedades de hace diez años que hoy no nos sorprenderían, pero si lo haría el meter un cartucho de este grupo en una Game boy  y poder ver que los textos estaban en español, algo inusual para la época, pero que se convirtió en una norma para las producciones de los Bit Managers.

Los juegos continúan llegando para Game Boy,  es el caso de Tintín en el Templo del Sol, Spirou y Hugo 2. Nos encontramos en 1997 y Acclaim ha pedido varias desarrolladores que creen proyectos preliminares con su visión de cómo sería Turok para la pequeña consola de Nintendo. Los Bit Managers son elegidos y se ponen manos a la obra, ese mismo año nos sorprenderán con Turok Batle of the Bionosaurus, un juego de acción y de rutas laberínticas en donde debemos conseguir tres llaves para cambiar de nivel.

Es otro juego donde la dificultad esta presente con saltos casi imposibles, y donde deberemos retroceder niveles si queremos conseguir el arma más poderosa del juego, ya que está se encuentra protegida con puertas de piedra que sólo cederán ante los disparos de armas mayores, éstas a su vez sólo se encuentran a partir de las fases más avanzadas del juego. Recorrer el camino ya visitado en busca de algo que nos falta. Cuantas veces lo hemos tenido que hacer cuando hemos jugado a alguno de los juegos de estos chicos.

En 1998 Gaelco compra las acciones del grupo, aunque los juegos siguen desarrollándose, aparece Die Maus, un juego basado en un serie alemana y que tenía muchas similitudes con Monster Max. Bang! También es de este año, es una coin up de Gaelco.

 Sin cambiar de fecha aparece la nueva Game Boy Color y los Bit Managers acuden rápidos a la cita. Para la salida de la consola están preparados Silvestre y Piolín y la segunda parte de Turok, donde se cambia la búsqueda de llaves por la acción, las fases en semi 3d, los recorridos con scroll en movimiento, los enemigos finales talla XXL y la inclusión de un final oculto que es fácil perderse. 

Entre 1999 y 2001 le seguirán más juegos para GBC, entre nuevos títulos como Ronaldo V-football o Hugo 2 ½. En este momento llegan las versiones a todo color de los títulos hechos a mediados de los noventa, como Tintín en el Templo del Sol o Astérix y Obélix. Hasta habrá un juego para Playstation Radical Bikers. También aparece la nueva entrega de Turok, en la que se cambia la acción en 2d por la perspectiva aérea, pero el juego termina perdiendo enteros, sobre todo por su duración y la complicada fórmula de los escudos, una innovación mal desarrollada.

A partir de 2002 la compañía se centra en GBA, para la que publica un nuevo juego de Astérix y Obélix, aunque éste sea una suma de dos juegos que salieron para Super Nintendo. Pero no tardan en presentar proyectos nuevos como Droopy´s Open Tennis, La Venganza de los Pitufos o el Inspector Gadget Racing. En 2003 publica su último juego para Game Boy Advance, The Morning Adventure, un juego de plataformas creado exclusivamente para una campaña de marketing de la compañía Panrico que tenía como producto estrella los Mañanitos Bollycao.

Este último título ya lo hace bajo el nombre de Virtual Toys, la empresa a la que terminó uniendo sus fuerzas los Bit Managers, creo que no hace falta recordar el desolador estado en el que se encuentra el desarrollo de videojuegos en nuestro país. Desde entonces no se sabe mucho de ella, aunque dentro de lo que respecta al  mundo de las consolas se dice que buscaban programadores para crear un motor gráfico para Wii para crear Rafa Nadal Tennis y su correspondiente versión de DS, al final solo ha aparecido la última.

En estos 15 años haciendo juegos, los Bit Managers han sido el estandarte de los juegos españoles entre los viejos tiempos de Spectrum, de juegos como La Abadía del Crimen hasta estos últimos años con la consolidación de Pyro Studios y otras tantas compañías que lo han intentando con mayor o menor fortuna. Este grupo de amantes de la creación nos marcaron con una época en la que las plataformas mandaban.

Pero ellos las hacían diferentes, difíciles, con nuevos retos y nos contaban sus historias en nuestro idioma, desde aquí un recuerdo para los Bit Managers y mucha suerte para el futuro.