Mi relación con los videojuegos comenzó cuando yo era muy pequeño, en uno de esos sábados en los cuales yo iba a la casa de mis primos, recuerdo que, como yo tendría unos cuatro añitos, no me dejaban jugar, pero aún así, mientras iba montando mis Playmobil, yo veía como ellos jugaban a un juego de coches en el cual había un fontanero bigotudo, ¿quién sería? Pero bueno, dejemos a un lado mi experiencia como espectador de los videojuegos, ahora os voy a contar cómo y cuándo comencé a ser yo el que manejaba al "muñequito".

Yo tenía unos seis años, era el día de Reyes, y Sus Majestades ya habían pasado por mi casa, dejándome unos LEGO, Playmobil, Magia Borrás, MicroMachines, vamos, las cosas que se le regalaban a un niño por aquel entonces (y ahora también), entonces me tocaba visitar la casa de mi abuela paterna, allí nos reuniríamos unas diecinueve personas (sí, tengo muchos tíos y primos), y, como siempre, primero entraríamos al salón los primos, que éramos siete por aquel entonces (años después nacerían dos más) en rigurosa fila india. Todo estaba colocado a la perfección, de una manera original, y nada más entrar todos dirigimos nuestras miradas a una pequeña caja que ponía "GameBoy Color", y se desató la locura, ¡una GameBoy Color! ¡Una para cada primo!

Ese día poco pude jugar, pero a partir de ese día, la GameBoy Color, en los ratos libres que no estaba jugando con mis primos, amigos, o haciendo los deberes de primaria, que eran muy fáciles, la GameBoy Color se convertía en una prolongación de mi brazo, ¡qué bien me lo pasaba con Super Mario! ¡Y con los cartuchos que incluían treinta y dos juegos distintos pero que en realidad sólo eran seis! ¡Y Donkey Kong! ¡Y los Pokémon! Espera…¿Pokémon? Sí, Pokémon, amaba ese juego, tuve dos ediciones, Pokémon Azul y Pokémon Plata, y si no calculo mal, es posible que haya jugado más de cientocincuenta horas a cada juego, se me daba bastante bien, encontraba casi todos los Pokémon, ¡si hasta jugaba al salir del colegio, yendo a mi casa! Precisamente en ese camino, un día, pillé una rabieta de proporciones épicas, ya que al ir "mirando a la pantallita", y pese a que mi madre me advirtió, tropecé con un bordillo y me caí al suelo. Como la caída fue leve, sólo me pelé un poco las manos, pero…¿Y la GameBoy? ¿Dónde estaba la GameBoy? Mi madre ya la había recogido del suelo, se había apagado, la encendí y seguí jugando, pero…¡Se había borrado mi partida! Madre mía, qué rabia me dio, pero me tuve que hacer a la idea de que mi partida se había ido para no volver, y seguí jugando hasta conseguir todos los pokémons que ya tenía antes.

También recuerdo como si fuera ayer esas partidas con mis amigos al Pokémon en modo multijugador, con el Cable Link, ¡siempre ganaba!

Sin embargo, en los veranos, cuando estaba en Colmenar Viejo, donde mi familia tiene un chalé, dejaba a un lado a los pokémons, y ahí los juegos que primaban eran, el Super Mario, el Tetris, y el Ronaldo V-Football.

Al Tetris, he de reconocer, siempre era superado por mi prima, y dentro de lo que cabe era el que menos me gustaba de esos tres, sin embargo, en el Super Mario, logré llegar al mundo final, pero se me acabaron las vidas, tuve que pasar el turno y creo que no volví a llegar tan lejos.

Al Ronaldo V-Football tan sólo jugábamos dos, mi primo y yo, vaya partidos nos echábamos, vaya Ligas, jugando dos partidos cada uno, nos hacíamos, recuerdo cuando miraba la clasificación, veía a mi Atleti primero y al Kaiserlauten segundo le preguntaba a mi primo, ¿y este equipo de donde es? Con el Brujas más de lo mismo, como yo era aún muy pequeño, sólo conocía, de los que salían, al Atleti, Real Madrid y Barcelona.

También me acuerdo de algún enfado que tuvimos a causa del juego, puesto que mi primo tenía un truco para el juego, que, al tirar, la pelota cogía un efecto concreto y era imparable, nunca me lo decía, un día me lo dijo y empecé a usarlo, pero el me decía: "No lo hagas hombre, que sino ganamos siempre y se hace muy aburrido". Nada, yo erre que erre, lo hacía, y lo hacía…Menos mal que al final comprendí que molaba más jugar sin ese truco, y así las Ligas se hicieron más competitivas.

Durante todo el tiempo que pasé con la GameBoy, jugué a más juegos, pero esos no me marcaron tanto como los que os he comentado anteriormente.

Cuando la PSX ya llevaba un par de años a la venta, mis primos (los que no me dejaban jugar al Mario Kart 64) me regalaron la SEGA MegaDrive, puesto que ya no la usaban, y aunque muchos pensaban que ya estaba anticuada, a mi se me abrían unas puertas nuevas.

Los juegos que pasaron por mi SEGA MegaDrive, en su gran mayoría, no eran nada del otro mundo, más bien juegos para niños: Power Rangers, El Rey León, Pinocho…Recuerdo que el de los Power Ranger me gustaba mucho, en el Rey León me atasqué en una fase  en la que tenías que ir por encima de jirafas, hipopótamos y demás controlando a Simba cuando era pequeño, y el Pinocho si logré pasármelo, uno de los primeros juegos que me terminé.

Pero a parte de estos juegos, tuve otro más, uno que sí era un juegazo, Sonic The Hedgehog, ¡cómo me gustaba! Se convertía en un ritual, venía de clase, me comía mi sandwich de jamón york y a jugar al Sonic, el sonido de "Segaaaaa" nada más comenzar ya lograba que esbozara una sonrisa, al momento, salía Sonic moviendo su dedito y comenzaba a jugar, "Green Hill Zone", ¡allá voy! El control era magnífico, divertidísimo, el sonido excelente, sus melodías aún resuenan en mi cabeza, pero, debido a mi corta edad, nunca logré pasar de la pantalla siguiente a la de la lava…No recuerdo su nombre.

Pero, un par de años después, en otro día de Reyes, Melchor, Gaspar y Baltasar dejaron en mi casa una PSOne, con el videojuego FIFA 2002, y mi primera toma de contacto con el juego no fue muy buena, ya que, al jugar un partido, la primera vez no seleccioné equipo, y me quedé un poco atontado al ver que los muñecos se movían solos, que yo no lo manejaba. Afortunadamente, en el segundo partido ya lo hice bien, y logré mi primera jugada que, a la larga, se convertiría en una de mis preferidas: Cogía la pelota en el centro del campo, iba chupando pelota haciendo zigzag para esquivar a los jugadores que, más que jugadores, parecían conos inmóviles, me regateaba al portero y gooooooooool. Sí, era muy chupón, y jugaba en fácil.

Con el paso de los meses, el catálogo de mi PSOne fue aumentando, Harry Potter y la Piedra Filosofal, Harry Potter y la Cámara Secreta, FIFA 2003, NBA 2003, y que yo recuerde, ninguno más. Todos me hicieron pasar unos ratos de juegos inolvidables, pese a que muchos ahora los consideréis juegos mediocres, a mi por aquel entonces me enloquecían.

También recuerdo que tuve el Final Fantasy VIII, pero prestado, me lo cedió durante un mes un amigo mío de clase, y también me divertió muchísimo, pese a que no capte bien la esencia del juego, y por descontado, ignoraba los diálogos.

Un par de años más tardes, también un día de Reyes, dejaron caer por mi casa la PlayStation 2, con el pack "PlayStation 2 + El Señor de los Anillos El Retorno del Rey (videojuego) + Edición Especial El Señor de Los Anillos Las Dos Torres", y en casa de mi abuela, me esperaba el FIFA 2005. Francamente, flipé con los gráficos de ambos juegos, pese a que no eran gran cosa.

En el FIFA, estaba llamando constantemente a mi padre: "Mira papá, ¿a que Torres es clavado?", y también, como sus anteriores ediciones, logró que me tirara horas y horas con el, aunque, cuando me terminé por segunda vez el modo Carrera, lo dejé.

El Señor de los Anillos El Retorno del Rey no llegué a pasármelo, me atasqué en una fase y no hubo manera de que saliera de ahí, ¡qué rabia!

Por mi PS2 han pasado juegos de todo tipo, de deportes casi todos, Harry Potter y El Prisionero de Azkaban también acudió a su cita con mi consola, me compré la EyeToy y sus tres juegos (diversión pura y dura, hasta mi madre se animó a jugar conmigo), más juegos de películas, y también he tenido juegazos, como Metal Gear Solid 3 Subsistence, God of War, God of War II, Canis Canem Edit, Grand Theft Auto San Andreas, la trilogía de Prince of Persia…

Metal Gear Solid 3 Subsistence no lo disfruté como es debido, puesto que me resultó demasiado difícil, ¡me perdí en la jungla! Por ese motivo, lo dejé aparcado, menos mal que ahora lo he vuelto a coger, pues ya sé apreciar la calidad que atesora el juego, los juegos de God of War me han encantado, una historia mitológica excelente, una jugabilidad maravillosa, ¡y vaya gráficos! De lo mejor que ha pasado por mi PS2. De Canis Canem Edit sólo puedo decir elogios, y posiblemente muchos no compartan mi opinión, pero a mi me pareció un juego estupendo, divertido, con unos gráficos buenos, buen sonido…Era un GTA ambientado en un colegio, me encantaba.

Grand Theft Auto San Andreas ha sido uno de los juegos a los que más he jugado, pero no creáis que me pasé el modo historia, que va, llegué sólo hasta la misión de OJ en la que tenías que robar una furgoneta de una fiesta en la playa, que tenías que bailar…Y mi sentido del ritmo en el juego era nulo. Sin embargo, qué bien me lo pasaba matando viejecitas, haciendo el cabra con la moto, con los trucos, poniéndome el Jet Pack para volar, todas las armas, la policía al persiguiéndome hasta con tanques…¡Dios, qué ganas de revivir todo eso en GTA IV!

Y hace un par de años, en mi cumpleaños, llegó mi primera portátil post-GameBoy, la PSP, que me la compré con el MediEvil Resurrection, un juego que me duró un par de semanas y que me encantó, y yo flipaba con sus gráficos (pese a que ahora estén obsoletos) puesto que me parecía estar jugando a una PlayStation 2, pero portátil.

Por mi PSP han pasado infinidad de juegos, de todos los estilos, de fútbol, de aventuras, shooters (la de horas que me he pasado jugando online al SOCOM y su secuela con mi clan, el Chipiron Clan, el cual está ahora en PlayStation 3 y al que sigo perteneciendo), de plataformas, a los únicos que no he jugado apenas han sido los de rol, lo siento, no me gustan los de rol en su gran mayoría.

Y las navidades pasadas, tras una ardua búsqueda de casi un mes, llegó la Wii a mi vida, el veintidos de Diciembre, con carreras para cogerla incluidas, y no, yo no tengo la Wii tan sólo de adorno como dijo una vez un estudio que hacía más de la mitad de los usuarios de Wii, yo me he tirado horas y horas jugando a The Legend of Zelda: Twilight Princess, WiiSports, WarioWare: Smooth Moves, Dragon BallZ Budokai Tenkaichi 2, Call of Duty 3, Resident Evil 4 Wii Edition, Super Mario Galaxy, y muchísimos más juegos.

Y el veintitrés de Febrero del año pasado obtuve mi PlayStation 3, posiblemente la consola que mejores ratos me ha hecho pasar, las horas jugando online a Resistance son inpagables, y recuerdo con alegría toda la gente que he conocido gracias a ese juego, lo bien que me lo he pasado con él…Sin embargo, MotorStorm y F1: Championship Edition, los otros dos juegos que compré de salida, no me llenaron tanto como el shooter de Insomniac Games.

Por mi PlayStation 3 han pasado más juegos de los que poco os puedo contar, ya que la mayoría los he analizado en esta web, pero lo que sí os puedo decir es que cada segundo que he jugado con ellos ha sido una delicia.

No creáis que os he contado toda mi vida jugona en esta extensa parrafada, pero sí lo más esencial, y espero que este paseo por mi corta vida videojueguil (sí, corta, ya que empecé a los seis años más o menos) os haya gustado leerlo tanto como a mi me ha gustado vivirlo.